Cartas, una mina de rédito político
Tras saltar la noticia de que varios altos cargos del gobierno habían recibido cartas con amenazas de muerte, acompañadas de un souvenir de la experiencia (balas, navajas...), los medios de comunicación mostraron una situación que dista mucho de la realidad. A ellos se sumaron las víctimas de las amenazas y otros cargos del gobierno, incluido el presidente, que mostraron un victimismo extremo, que parece tener que ver con las elecciones del 4M en Madrid.
Evidentemente no pongo en duda si esas amenazas eran reales, pero la historia tiene bastantes lagunas. Por ejemplo, se pone en duda la credibilidad de la clase política, ya que en otros países las personalidades destacables reciben amenazas de muerte de manera continuada y no les dan tanta importancia.
Tras estos hechos debemos cuestionarnos también los métodos de seguridad de correos y de Moncloa, sobre todo cuando se trata del VP. Ahora bien, seguro que las personas que tienen a su disposición todos los cuerpos de seguridad del estado deben preocuparse por una cartas de unos degenerados. Fin de la función señor Iglesias, cierre al salir.
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